Barcelona armó un contragolpe numeroso, hasta con cinco efectivos, pero le tocó a Mathieu culminarlo, quien en lugar del centro prefirió un disparo raso y sin peligro. En la siguiente acción, el francés vio una amarilla, al golpear el pie de Soldado.

Eran los momentos de mayor presencia azulgrana, que pudieron resolverse en un gol cuando en un pase preciso de Iniesta a Suárez, éste pecó de generosidad al enviar a un Neymar que intentó una pirueta antes de rematar, sin acierto.

El Villarreal planteó un partido rocoso pero las genialidades decidieron
El Villarreal tenía el partido donde quería, y además observaba cómo los nervios se comían a algunos azulgrana, especialmente a Neymar, que sacó una amarilla a Mario después de fingir el brasileño un golpe que no recibió. Iniesta también vio una tarjeta por protestar, en una fase en la que el Barcelona empezaba a perder el control de la situación.

Pasada la media hora, Soldado resolvió con un disparo desviado una buena elaboración del Villarreal en el centro del campo, con movimiento del balón y ocupación de espacios que descontrolaron a los azulgrana.

A poco de llegarse al descanso, un error en el despeje de Jordi Alba, habilitó a Samu Castillejo, que algo escorado intentó un potente disparo que resolvió con un paradón Bravo, quien algunos minutos antes había resuelto una presión de Soldado, con un regate recortando la presencia del delantero, que fue recibido desde el graderío tanto con aplausos como con desespero.
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